el juego de ser dios

2008/11/25

se quedó pensativo. se recostó sobre su codo, apoyado en el brazo del sillón de madera, ése que se hizo fabricar de encargo al estilo medieval, y miró por el inmenso ventanal, calle abajo, las multitudes, la gente, el bullicio.

es fácil jugar a ser dios una vez que ya lo eres. conseguir el estatus es complicado. él ya lo tenía. jugar a ser dios es fácil, pero como todo juego se gana y se pierde. con ser dios ya se gana y se pierde. es cuestión de equilibrios.

pensaba en todo lo obtenido, a todos los niveles. incontables escenas llegaban a su memoria. de placeres, en todos los escenarios imaginables. de reconocimientos, en todos los círculos selectos. lo que quería obtenía, y así era sencillo, así era el juego de ser dios.

¿feliz? no.

¿infeliz? tampoco.

simplemente no podía recordar el calor de dormir abrazado a alguien con amor correspondido.