un día de viento

2008/10/31

digamos que aquella tarde soplaban vientos, venidos de no se sabe qué direcciones, surgidos de no se sabe qué tormentas, pero nos arrastraban y arrastraban, quizás, nuestros pensamientos impidiéndonos centrar la mente en nada. cuando el viento sopla fuerte, te lleva, te lleva y te tienes que concentrar con todas tus fuerzas en que no desvíes tu paso.

(o puede que aquél día no hiciera viento y sólo lo imaginé).

yo lo vi, no estuve allí pero lo vi, vi cómo había ocurrido todo, y cómo la traición bajo la excusa de la enajenación sigue sin tener perdón ninguno. vi cómo se puede perder la orientación, perder la guía y ser una ligera rama en un torrente desbocado. vi cómo ocurría todo esto dejándome en la orilla, mero espectador, pensando en que, desde aquél momento, aquél ya no era mi río, mis meandros no serían nunca los suyos, y que si alguna vez llego al mar lo haré, indefectiblemente, por otro camino.

me pierdo en los recuerdos de aquél día ventoso. no existe el olvido, muchas veces no existe el olvido. me gustan los días de lluvia. pienso que, tarde o temprano, generan nuevas corrientes, otros ríos donde, quién sabe, quizás pueda encontrar la paz.

miro mis zapatos manchados de tierra. no hay forma de librarse de ella.

vaselina y fuego

2008/10/27

pueden soplar mil vientos, pueden saltar los mares en sus olas para convertirse en caballos desbocados, puede romperse la quietud de nuestras almas para convertirse en una orgía de tumultuoso desenfreno, y con todo ello, puede que comprendamos que estamos, que seguimos, vivos, ardientes, presentes e igual de perdidos que antaño.

los días pasaron en que la barca se deslizaba como el hielo sobre el hielo, los días en que todo era suave, los días de vaselina, desaparecieron. y ahora sólo nos queda el fuego, que calienta, pero también quema.

escribo esta carta desde el otro extremo, desde el mundo desconocido para nosotros, desde el extremo donde la nada nos sume en un vacío oscuro.

sólo nos queda pensar. pensar en la posibilidad. que la posibilidad nunca muere, sólo mueren los seres mortales.

concierto inberna

2008/10/20