en el país de los ciegos

2006/08/30

a veces el universo paralelo no es tan desagradable, y otras es mucho peor. a veces es un sueño, otras la peor de las tragedias que la mente humana pueda amasar. es como una lotería, pero con dados trucados, porque es una semilla, el sentimiento inicial, la que desencadena las historias hacia un lado u otro.

hay días en los que las canciones hablan de amor y desamor, y otros hablan de algo mucho más tangible pero igual de vívido, del mundo, de lugares, de ideas, de personas.

somos tan variables...

a veces, sin embargo, no nos damos cuenta de que estamos encerrados en nuestra trampa, en nuestras arenas movedizas. y no sabemos bien cómo salir porque lo hemos tejido a prueba de nuestro ingenio. el cerebro es más inteligente que nosotros.

en realidad no existe un universo paralelo, ni un universo real. la realidad no existe. sólo el prisma que tenemos en nuestras manos. y depende de cómo lo orientemos será una cosa u otra. lo peor es que no es voluntario. o al menos, no del todo.

palos al aire en el país de los ciegos.

viajeros extraños

2006/08/25

recién empezada la mañana, entre la gente indiferente y ocupada en sus propios asuntos, como es habitual, un tipo, loco o borracho, canturreando, hablando solo o con el de al lado, aspecto desaliñado y edad mediana.

pensé tantas cosas sobre él en apenas cinco minutos que no podría recordar ni siquiera la mitad.

pasé de la lástima a la vergüenza, del odio a la envidia y así hasta cualquier sentimiento que otra persona, sea la que sea, pueda provocar en uno.

no le miré. no quería ningún viso de complicidad.

bajó y respiré tranquilo. nunca sabré si porque realmente me molestaba o porque con él se bajaron los fantasmas que resquebrajan el sentido común. ahora no importa. ahora estoy a salvo en el suelo sólidamente asfaltado.

sueños y realidad

2006/08/19

uno se quiere abrazar a los sueños, siempre quiere hacerlo, y por eso recuerda la infancia como una época dorada; no porque todo fuera fantástico e irrepetible, sino porque los sueños eran más numerosos y permanecían intactos. creímos en reyes magos. creímos en la bondad de la gente. creímos en algún dios benefactor más o menos acertadamente. creímos, creímos, porque en el mundo de los sueños y la imaginación todo es posible. al final, como en los cuentos, todo debería terminar bien, y ésa es la única magia de la infancia: la integridad de los sueños, su permanencia. y según todos los sueños se iban quebrando nos dimos cuenta de que íbamos creciendo. haciéndonos pesadamente adultos.

pero abrazarse a los sueños es imposible. o locura.

y la realidad no siempre es grata, es más, suele tener el vicio de dar violentos coletazos que hieren profundamente casi sin querer, como se agita un pez fuera del agua. y es cuando nos salpican como gotas de aguas despedidas desde sus escamas los trocitos de los sueños antiguos. y la realidad, a veces dura, emerge como algo sólido e indestructible, chocamos con ella, a veces se opone, se presenta sin avisar y nos zarandea como un temporal a un barco pesquero.

pero la realidad permanece. ésta no se va.

siempre podemos volver al mundo de los sueños, si la realidad no nos gusta. un instante, recuerdos, que no son sino imágenes del pasado vestidas de idealizaciones. sueños, al fin y al cabo. pero la realidad... ése es nuestro entorno, nuestro medio ambiente. donde debemos habituarnos a vivir, donde hay que intentar ser felices. no buscar la felicidad en ideales o mitos, sino en cada instante que vivimos.

no quiero abrazarme a sueños. aún recuerdo cuando dejé de creer en los reyes magos. las mentiras siempre duelen, piadosas o no. las mentiras son veneno que permanece para siempre debajo de la piel. y, los sueños, son una especie de mentira disfrazada. por eso quiero dejar ir los sueños y descubrir, con paciencia, que los mejores momentos siempre están por llegar.

aunque no esté seguro. pero no es tan doloroso como creer que ya han pasado.