2006/03/30
no sabía cuántas veces lo había pensado. entre el recién llegar y el recién adaptarse, entre el aprendizaje primerizo y la sorpresa de lo nuevo, había tenido tiempo, sin embargo, para seguir en ello, pensando en ello, intentándolo quizás, o quizás lo contrario.
nada hay que distraiga más que la alteración del sueño.
solía imaginar que pronto no estaría allí, o tarde, pero que no estaría allí. solía imaginar que tendría una vida distinta, hermosa o no, pero distinta. solía imaginar que, detrás de alguna esquina, le aguardaba su destino, su verdadero destino.
había pasado el tiempo. y, de forma distraída, la vida. ese destino huidizo le había dado esquinazo y nunca llegaría a su encuentro. lo comprendía en el mismo momento en que empezaba a no tener claro si había vivido la vida o simplemente la había esperado, sentado, como en la sala de espera de maternidad.
