impass

2005/11/17

por motivos personales y laborales el mundo idiota se va al limbo durante un tiempo indeterminado. intentaré seguir con mis telegramas que, al fin y al cabo, son telegramas, y se hacen en un momento.

nos vemos por aquí.

las ciudades perdidas (xiii)

2005/11/04

había conducido durante todo el amanecer, partí de noche y la clara luz del día me recibió cuando empecé a caminar por el parque junto al río. podía oír el ligero y constante sonido del agua cayendo en una pequeña cascada cercana, y a los pájaros alborotados con el comienzo de la mañana. enfrente, al otro lado, podía ver el balcón, incluso la ventana, que el día anterior aún eran como un hogar para mí.

atormentado por mis pensamientos, por la noche sin dormir, por las melodías lánguidas oídas por el camino, miré hacia aquel refugio como quien mira al paraíso perdido. allí estaba yo, junto al agua limpia, junto a las ocas de las que tanto nos habíamos reído. ahora todo esto formaba parte de un cuadro, idílico y casi bucólico, del que yo había sido borrado.

no sé si fue natural o yo lo forcé, pero quizás necesitaba derramar algunas lágrimas. sabía que había perdido lo único que había merecido la pena en muchos años, quizás en todos, y sabía que, pasara lo que pasara, esto no volvería.

todavía me quedé un rato más, en el paraíso, mirando hacia la ventana. entendí entonces lo que hubieran sentido un adán o una eva, sabiendo que errarían siempre, y que, ni en sueños, podrían recuperar lo perdido.

y luego el dolor se difuminó.

y sólo quedó la nada.

sonrisa de idiota

2005/11/03

sonreía como un idiota, lo admito, en una mañana lluviosa y algo fría. debajo de una marquesina, mirando a la gente que pasaba, paraguas en mano, como si los viera por primera vez en mi vida, asistiendo al espectáculo del día a día. elkan llegaba con un poco de retraso, y vio mi sonrisa de idiota, que lo admito, la tenía.

estuvimos por ahí, dando vueltas, tomando alguna caña que otra, a ratos riendo (yo más, claro, elkan ríe poco) y diciendo cosas sin sentido y otras simplemente anormales. pero todo con mucha superficialidad, que es algo extraño en mis conversaciones con elkan. así que, con cierta curiosidad, le pregunté.

- oye, ¿cómo es que hoy no estamos hablando de cosas serias?

elkan me miró medio de lado, esbozó una medio sonrisa y medio farfulló entre dientes.

- porque con esa sonrisa de idiota que tienes no podrías ser nunca objetivo, chaval.

me encogí de hombros, di otro trago a mi cerveza, y seguimos hablando de cosas insustanciales. no todos los días tienen por qué ser densos.

cortometrajes

2005/11/02

estaríamos hablando como media hora, no era la primera vez ni el primer sitio donde lo hacíamos, aunque ambos estuvieran separados física y temporalmente. esa extraña sensación entre dos desconocidos de complicidad, de creer que siempre ha estado ahí la otra persona, de curiosa hermandad. de pensar que las cosas pueden ser fáciles, y decidir que éste es un mundo raro porque no siempre es así.

luego nos despedimos, y recuerdo a duras penas algo de lo hablado. porque el tiempo para mí es un corafuegos insalvable, y bloquea mis entradas y salidas. pero, como suele ocurrirme, me queda esa sensación, plasmada en pequeños cortometrajes mudos de segundos, imágenes difusas que resumen en un momento largos minutos de conversación.

y la sensación. la sensación que es lo que perdura, y lo que realmente une, lo que unió en aquel momento, y lo que queda como un poso, susurrando bajito al oído y por dentro "hay algo, ahí, hay algo".