las ciudades perdidas (iii)

2005/08/31

aquél siempre fue un sitio extraño, un callejón sin salida, un final en el mismo origen. es posible que eso nos desorientara, o que viniésemos ya desorientados de la noche de primavera. es posible que la luna, en su fase más brillante, condicionase nuestras acciones. ojalá encontrase justificaciones suficientes para explicar por qué fueron las cosas así, por qué a días considero aquello un error y otros, simplemente, algo por lo que teníamos que pasar.

tiempo después cayó el muro, se abrió la calle, pero ya no estábamos allí. tiempo después estuvimos más unidos estando más lejos. tiempo después desaparecimos el uno para el otro y ahora ya ninguno sabe del otro. es curioso, que sólo existe amargura donde ha habido dulzura. es como una mala digestión de una sabrosa comida. hasta el más hábil de los arquitectos puede construir con unos materiales estupendos en una mansión horrible.

si ahora paso por allí, ya no reconozco la calle, ni nos reconozco, ni reconozco mis propios recuerdos. y casi doy gracias por ello. jamás tuve una foto tuya, ni de ambos. tú te llevaste unos cuantos poemas. todo aquello se fue. como si al horadar esa pared una corriente lo arrastrase. en su día tuvo sentido. hoy hay una floristería donde antes hubo un beso. quiero pensar que es un bonito legado. porque, al final, es lo único que nos queda.

eso, y una canción que habla de sueños rotos.

simbiosis

2005/08/30

si hay un tipo que me caiga mal, ése es súper. sé que es un puto genio, eso lo sé, y sería pura envidia, y nada más que eso, si no fuera por ser tan egocéntrico como es. porque, coño, está bien, vale que sepa que es bueno, pero que se pase tanto llega un momento en que lo hace odioso.

lo cierto es que tiene una facilidad pasmosa tanto para las artes (es capaz de inventar en nada de tiempo cuando uno está aún pensando en qué demonios hacer) como para vanagloriarse de ello. le dices 'esto que has hecho es cojonudo', y él te responde '¿eso? me salió así, sin pensar. imagínate si llego a proponérmelo'.

lo que pasa es que, bueno, nos ayudamos mutuamente. yo necesito esa genialidad que él tiene, material para utilizar, material para aprender, material para admirar. él, como buen genio igualmente impredecible, me necesita a mí para que sus ideas lleguen a ser algo y no se queden en meras elucubraciones de una febril mente creadora. es una perfecta simbiosis, y tanto él como yo lo sabemos. por eso, aunque yo le odie y envidie y él me desprecie, hay una especie de pacto de no agresión que lleva ya muchos años funcionando como una máquina engrasada.

los días más lúcidos me da pena. cuando lo veo tan solo. y sé que sufre, no por no tener compañía, sino porque nadie le escucha cuando habla maravillas de sí mismo. entonces sé que, por un momento, todo lo que crea no le sirve para nada, y sus esquemas vitales se derrumban. entonces me parece humano y mi odio se queda, sólo, en una envidia sana de aptitudes. y sé que ni ser yo ni ser súper es fácil. que nada es fácil. y entonces sé que, aunque le duela, ambos estamos a la misma altura.

tres vidas

2005/08/29

se alegraba. se alegraba y a la vez sentía que había perdido algo.

él era de ese tipo de personas que hacen sin hacer, y que dicen sin decir. de ese tipo de personas que no cierra las puertas para así poder volver a pasar por sus quicios. un tipo tranquilo al que nada le pillaba desprevenido, y así todas las veces. y cuando sabía de alguien querido que conseguía lo que deseaba, pues se alegraba. así de simple.

y tres veces esta semana se había alegrado, sabía de tres vidas que se habían orientado, tres vidas que comenzaban un camino diferente, al parecer bueno, al parecer ilusionante. tres vidas, y tres caminos en los que él no estaba. es por eso que, aún siendo tranquilo y sin pillarle nunca desprevenido, empezaba a plantearse cosas.

y se preguntaba si ese halo de caballero perdedor era el que debía tener, si no debería, quizás, alegrarse menos y perder menos. cerrar puertas, hacer haciendo y decir diciendo. pero sabía que esas son cosas que pasan, y no que se fuercen.

al menos se alegraba. puede que fuera estúpido, pero eso, al menos, nunca había importado.

viendo el cielo

2005/08/26

- hoy me siento genial - dije, sonriendo. la tarde invitaba a ello, en esta fase del verano de noches menos calurosas y hermosas lunas anaranjadas. en aquella terraza se estaba francamente bien y, sin prisas ni necesidades, permanecer allí, sentado, era todo un lujo. el cielo empezaba a oscurecer.

- ya se te pasará - respondió elkan, con su habitual sorna. miraba hacia el frente. como suele hacer, dice las cosas sin mirar a los ojos.

- ¿por qué siempre estás fastidiando? - le observé fijamente. qué tipo tan extraño, no sé si realmente le aprecio o le odio. pero bueno, supongo que las viejas amistades funcionan así, eres amigo porque siempre lo has sido y nunca sabes por qué empezó la cosa. me miró unos segundos, con aire de superioridad, y luego dirigió la mirada al frente. le dio una calada al cigarro, y exhaló el humo con toda la calma del mundo.

- para que valores lo poco que consigues, que nunca te fijas - contestó, finalmente.

las ciudades perdidas (ii)

2005/08/25

kaste y yo estábamos en aquella terraza, con la copa a medias, la tensión en el aire de la noche de verano hacía que el bochorno se convirtiera en una pesada atmósfera. yo la miraba y ella tenía la mirada perdida en el vacío. silencio. la noche no acababa de empezar y sólo era el principio.

- vámonos a casa. no me apetece bajar al centro.

sí, era una noche difícil, y de haber seguido se habría convertido en un desastre completo. kaste, como todas las personas, tiene sus virtudes y sus defectos. una de sus virtudes es darse cuenta de cuándo no se debe seguir con algo porque no va a funcionar. yo al principio no lo entendía, porque soy de los que siguen emperrados hasta el fin en tirar para adelante, pero ahora sé que a veces es lo más acertado.

así que no bajamos al centro, no estuvimos en los lugares que nos gustaban ni oímos la música que nos apetecía oír. aquella noche me fui con algo de rabia y parte de comprensión, ella no pasaba su mejor momento. pero ahora comprendo que, en esas condiciones, era imposible disfrutar, todo se habría viciado y quizás marcado en negro para siempre.

también puede ser que no. pero cada uno saca las conclusiones que puede o quiere. hay cosas en las que prefiero ser positivo. ésta es una de ellas.

espejos

2005/08/24

ella no se veía reflejada en los espejos que encontraba por la calle. o al menos ella creía que no era igual que la persona a la que veía. no era la intención de ser diferente, sino la sensación de saberlo. en la luz, en el color, en todos los aspectos. sabía que, en esos espejos, sólo se veía el exterior y, aunque eso ya dice mucho, no puede adivinarse lo que una lleva dentro.

cuando se despidió de él la vez anterior pensó, como siempre, que sería la última y, no sabía si con tristeza o desesperanza, sentía que algo se había terminado, y luego resultaba que no, por uno de los dos motivos: o porque no había nada que terminar, o porque realmente estaba inconcluso.

y aunque ella no se identificaba con las mujeres de los espejos, pensaba que tenía algo en común con ellas: no podía entender por qué los hombres se comportaban así, con esa falta de sensibilidad y de respeto. aunque ella le perdonase, porque el cariño te vuelve estúpido y el conocimiento tolerante. eso la dejaba por encima, sí. pero no tenía claro que fuera un consuelo suficiente para los sueños que, como un espejo rasgado, ahora no eran sino imágenes quebradas.

respuestas nocturnas

2005/08/23

ayer noche todo estaba oscuro y en silencio. fui a tirar la basura a hora tardía y ya no había nadie por ningún lado. todos duermen, pensé, aunque sabía que no era cierto. la frialdad del asfalto y los ruidos lejanos daban una extraña sensación, como si una bomba de tecnología desconocida hubiese borrado todo rastro de vida y me hubiese quedado solo en el planeta.

curiosamente, en ocasiones así tu mente se escapa, vuela, y te trae de vuelta resultados insospechados. un simple rostro, un simple nombre, una simple presencia. la solución al algoritmo, la respuesta que no quieres conocer. pero la mente es libre, va por su cuenta, y deduce de la capa escondida, no como mi teóricamente lúcido razonamiento.

luego no sabes si la soledad es una opción o una elección, o si has barajado todas las cartas. lo cierto es que en los días de color nada de esto importa, y en los días negros pesa como una piedra al cuello. si ya lo decía yo. marcus ha vuelto a pasar por aquí. lo puedo ver debajo de aquel coche. dichoso gato negro. espero que sea la última vez que nos veamos.

las ciudades perdidas (i)

2005/08/22

las calles siguen estando ahí, puedo pisar su empedrado igual que antes, como las otras veces. las calles me traen recuerdos, que no sé si son reales, bueno, es cierto, no lo son, ya que ningún recuerdo es real. pero en esta ocasión incluso más, porque traen recuerdos de algo que sólo fue soñado.

y visito los mismos sitios, estoy en los mismos lugares, y los veo cómo se van volviendo vulgares, perdiendo la magia y convirtiéndose en simples puntos de encuentro, en plazas que una vez tuvieron algo dentro aunque fuera de mentira. y me asomo y te veo pero no te veo, porque la que está allí no eres tú, porque tú nunca has sido tú.

así tengo a la vez la tristeza de lo perdido y la novedad de lo encontrado. todo es diferente a como yo creía, porque lo que yo conocía era distinto a la realidad. paseo por las calles que ya conozco, y piso el empedrado familiar. oigo voces que ya he oído, con el acento familiar. formo parte de esta ciudad como de tantas otras. ya es algo material, es algo propio, es algo tan visible como la palma de mi mano.

ha vuelto a oler a mojado. maldita la gracia que me hace.

buscando vida

2005/08/12

kaste se sentía decepcionada con su estatus vital. nada era como imaginó, como soñó cuando aún soñaba. estaba atada a un lugar, a unas perspectivas que no tenían nada que ver con ella. su vida se componía de años en los que el porcentaje de negro iba encubriendo los porcentajes de los otros colores. no sabía si el error era suyo, o por qué le sucedía eso. quizás en este mundo no es tan fácil ser lo que quieres ser.

por eso, quizás por eso o quizás porque ella era así, necesitaba huir, escapar, desconectar totalmente de la realidad, sentir emociones cada vez más fuertes que le hicieran olvidar la ausencia de ellas en el día a día. huir a la montaña y probar sus límites, beber y reír hasta perderse, acudir a donde quiera que hubiera movimiento. sentir la vida que, de otro modo, le parecía lejana.

también es posible que kaste fuera demasiado exigente, y por ello todo le pareciera poco o insípido. el caso es que es difícil congeniar ansiedad y paciencia, sobre todo cuando no hay visos de salida. y así, sumergida en la multitud del concierto, gritando aquellas canciones que tanto le gustaban, saltando y bebiendo, olvidaba su situación real y deseaba que aquello no terminase nunca.

qué tonta. si aquello no terminase nunca sólo habría conseguido volver al principio del camino.

expectativas incumplidas

2005/08/11

- uno siempre defrauda, quiera o no.

no sé si elkan al decir esta frase mientras mascaba chicle quería darme ánimos o todo lo contrario. viniendo de él, más bien pienso que pretendía desmoralizarme, hacerme ver que haga lo que haga nunca va a funcionar, o bueno, que alguien lo hará mejor o que alguien esperará algo más de lo que yo voy a dar. lo peor es que, si lo pienso, encima tengo que darle la razón.

siempre que ocurre algo de esto hago lo mismo, estoy tres días practicando para mejorar, para corregir errores, para aprender a hacer las cosas lo mejor posible. luego caigo en el desánimo y en la desgana, pienso que todo es inútil y que luchar contra natura desgasta más de lo que aporta. al cabo de un tiempo todo vuelve a estar como antes y el pico de actividad desaparece como una onda en un estanque.

me fastidia defraudar, qué voy a decir sobre ello, a todos nos fastidia. pero esa sensación de impotencia que da la decepción cuando no es provocada, eso es aún peor. cuando la gente espera de ti algo que nunca has prometido, algo que nunca podrás hacer. y me ha pasado tantas veces, que ya debería estar acostumbrado. cubrir las expectativas de otros es una tarea ingente y abocada al fracaso.

y luego elkan se reía, viendo mi cara de tristón, el de aquellos viejos dibujos animados.

- no te apures, hombre. seguro que a ti también te defraudarán mil veces. como a todo el mundo.

genial. y el muy cabrón seguía sonriendo.

cuerdas

2005/08/10

la última vez que estuve con ella, hablamos, hablamos mucho, y tratamos de no acercarnos demasiado. es difícil, es una gran tentación, y no pudimos resistirnos del todo. no encuentro palabras para describir esto, porque ni es amor ni es sexo. no sé, tengo la impresión de que o todo es un caos o mi caos interno me hace proyectar su desorden sobre el universo exterior.

es cierto que en mis últimos viajes por otras tierras he aprendido mucho, he conocido gentes, he visto multitud de miradas y he oído multitud de palabras. todo parece tener algo en común, una especie de ligazón invisible entre las personas, unas veces más fuerte y otras más débil.

y me lo imagino como hilos, y veo a personas que dependen una de la otra como con una especie de cuerda gorda que las une, una única cuerda y poco más. y luego otras personas tienen una, o dos, o varias cuerdas de diferentes grosores que les unen a unas con otras. todas estas personas crean una enorme tela de araña que al final las acaba conectando todas entre sí.

me imagino a mí mismo, con tantos hilos y todos tan finos, y me pregunto si es una enfermedad degenerativa o la carencia de alguna vitamina en mi dieta alimenticia.

septiembre

2005/08/09

cuando las cosas cambian, las sensaciones percibidas también. saliendo a la calle, paseando por las mismas baldosas pisadas año tras año, es todo diferente a la vez que igual. porque sólo es lo de siempre, pero coloreado, edulcorado. cuando cambia la visión de las cosas, nada es lo que era.

y así, ayer, vi pasar a marcus, el gato, por delante de mi casa. le dije quedamente adiós, aunque ya sé que ni me oyó ni sabía que era para él. ni siquiera lo puedo considerar un amigo, ni siquiera sé si le he cogido cariño. pero debía decirle adiós. al fin y al cabo, le di cobijo por omisión.

contándoselo a elkan, él se reía de mí. vaya clase de persona, yo. me sugería que mi soledad era desesperada. ¿la mía? todas las soledades son desesperadas. eso no quiere decir que no puedan cambiarse, no. aún así y todo, sus palabras me dejaron un regusto más bien amargo.

que algunas cosas sean diferentes no quiere decir que todas lo vayan a ser. no espero que la soledad se desvanezca, así, como una niebla que levanta. la vida nunca fue tan sencilla como para eso. esperar al otoño, a la purificación de los vestigios del estío, para replantear tantas cosas. siempre pensé que septiembre era un buen mes para un comienzo. aunque no sé qué opinará marcus de todo esto.