2005/08/31
aquél siempre fue un sitio extraño, un callejón sin salida, un final en el mismo origen. es posible que eso nos desorientara, o que viniésemos ya desorientados de la noche de primavera. es posible que la luna, en su fase más brillante, condicionase nuestras acciones. ojalá encontrase justificaciones suficientes para explicar por qué fueron las cosas así, por qué a días considero aquello un error y otros, simplemente, algo por lo que teníamos que pasar.
tiempo después cayó el muro, se abrió la calle, pero ya no estábamos allí. tiempo después estuvimos más unidos estando más lejos. tiempo después desaparecimos el uno para el otro y ahora ya ninguno sabe del otro. es curioso, que sólo existe amargura donde ha habido dulzura. es como una mala digestión de una sabrosa comida. hasta el más hábil de los arquitectos puede construir con unos materiales estupendos en una mansión horrible.
si ahora paso por allí, ya no reconozco la calle, ni nos reconozco, ni reconozco mis propios recuerdos. y casi doy gracias por ello. jamás tuve una foto tuya, ni de ambos. tú te llevaste unos cuantos poemas. todo aquello se fue. como si al horadar esa pared una corriente lo arrastrase. en su día tuvo sentido. hoy hay una floristería donde antes hubo un beso. quiero pensar que es un bonito legado. porque, al final, es lo único que nos queda.
eso, y una canción que habla de sueños rotos.
