sara y el niño

2005/07/31

(bien, quiero cerrar el círculo. a partir de ahora las historias serán un poco diferentes, quizás casi iguales pero con algún matiz que ahora no tienen y sin uno que ahora sí. me gustaría cambiar el aspecto de mundo idiota, pero no tengo ni tiempo ni ganas. así que, cerrado el círculo, se abre otro. porque la vida es una sucesión de hechos conectados y consecutivos. y porque uno no tiene constancia y necesita renovarse cada cierto tiempo. a veces el motor es el mismo freno).

aquella tarde de verano, cuando las noches ya empiezan a ser más frescas, sara estaba allí, como todos los días, tras el mostrador. había sido una jornada no tan buena como hacía un par de semanas, las ventas habían caído y ella, allí sola, se aburría un tanto. hasta que, casi a última hora, a punto del cierre, un niño entró en la tienda.

- un helado de fresa y nata, de cucurucho, de los pequeños.

como estaba aburrida, le preguntó.

- ¿no te gustan con tarrina, con la cucharita?

- sí, pero es que ésos los comen los mayores.

pagó y se fue. sara sabía que no era verdad, que los niños también comen tarrinas y los mayores cucuruchos, pero se quedó pensando si el hecho de que los mayores comieran tarrina ya les quitaba las ganas a los niños, como si al hacer algo como los mayores fueran a hacerse mayores. y luego pensó que ella hacía cosas de mayores, y cuantas más hacía menos se acordaba de la niña que había sido. y recordó los días de su feliz infancia, cuando corría, saltaba y nunca se cansaba, y lo comparó con el aerobic que un par de días a la semana la dejaba agotada y sin fuerzas casi ni para subir las escaleras.

y llegó a pensar, como el niño, que la edad era una enfermedad contagiosa, cuyos virus estaban no en el aire, sino en las cosas que se hacían, otro tipo de virus aparte de los de la gripe o los informáticos. y que la forma de vacunarse era, o no haciendo esas cosas, o hacerlas sabiendo que eran de mayores y jugando a ser mayor. y pensando todas estas tonterías rio por dentro y se sintió de nuevo niña.

luego pensó, de repente, que lo que pasa en realidad es que todos los mayores juegan a ser mayores. solo que algunos aceptan que son niños disfrazados y otros, en cambio, simplemente envejecen. entonces no se sintió tan bien, cerró la tienda, e imaginó cómo sería un verano sin helados.

dressing up

2005/07/28

sara, por lo general, no tiene mucho estilo en su forma de vestir, pero aquel día estaba realmente hortera. se había vestido de gala como nunca la había visto, una chica generalmente de vaqueros anodinos y blusas poco acertadas, había cambiado su aspecto desapercibido por uno que si fuera sonido te dejaría sordo.

- tengo una boda, ¿qué te parece?

a lo cual yo, como buen amigo y tratando de no herir sus sentimientos, respondí:

- ¿cuál, el que tengas boda o ese vestido impresionante?

- tonto.

sonrió y dio la vuelta. 'impresionante' es una palabra especialmente vaga que permite interpretaciones interesadas. yo juro que impresionado quedé.

de hombre a hombre

2005/07/19

mi padre solía sentarse allí, en el salón, en aquél sillón. por costumbre. como la mayor parte de las cosas que hacía, por costumbre. ésas eran sus normas principales: la costumbre y la mayoría. algo está bien si se ha hecho toda la vida y/o lo ha hecho la mayoría de la gente.

no me gusta acordarme de mi padre, porque por su culpa tuve múltiples traumas y me costó desarrollarme como persona. pero algunos días estúpidos, como hoy, con noches en las que el viento te da del lado contrario, me acuerdo de él de forma inesperada. primero me acuerdo de todo lo malo, y luego sube la melancolía y empiezo a sentir tristeza e incluso añoranza.

en ese momento carlos me dice 'ven a dormir', me da un abrazo y espanto a los fantasmas. 'hasta otro día, padre'. y me imagino lo que me diría en esta ocasión: 'los hombres tienen que estar con mujeres, como hace la mayoría'. y entonces yo le diría: 'padre, no se preocupe por lo mío. es algo que siempre ha ocurrido.'

agua

2005/07/12

silencio en el banco del parque, el rumor de agua cercano, pájaros entre los árboles en la tórrida tarde de verano.

- ¿te acuerdas cuando jugábamos aquí de pequeños?

hablaba un anciano a otro, sentado junto a él, en el banco.

- no, ya no me acuerdo.

sin un gesto, sin un ademán, sin una mirada.

- bueno, da igual. total, para lo que vale acordarse...

silencio de nuevo. el rumor del agua que corre, que no cesa.

al tercer bote

2005/07/07

al niño se le escapó la pelota, pero antes de que llegara al agua, al tercer bote, un chico de unos treinta y pico años se la detuvo con el pie con una técnica exquisita, y con un sutil toque de empeine externo, digno de un crack brasileño, se la devolvió justo a los pies.

- gracias, señor - dijo el niño, que se volvió corriendo a jugar.

- ¿señor? - dijo el chico de los treinta y pico a su acompañante -. soy joven aún.

- sí, bueno - le dijo su acompañante -, ten en cuenta que tú has vivido tres veces la vida de este niño, eres el doble de alto y ancho y tienes el doble de pelo por todas partes menos por una. es normal que le parezcas un señor.

- cuando era niño quería crecer. veía que las cosas divertidas las hacían los mayores. ahora lo entiendo. en realidad los que las hacían no eran tan mayores. ahora quisiera haber dejado ya de crecer.

- a ti lo que te pasa es que no estás agusto con nada - apostilló ella.

- es posible - dijo él, dubitativo.

flores silvestres

2005/07/01

caminábamos, ayer, por la vereda del río, contemplando, de un lado, el arreglado parque, con su cesped cuidado, aunque lleno de excrementos de perro, los aseados bancos de madera y las bonitas papeleras, y del otro, el río, con su maleza creciente, hierbas rebeldes y sustancias no fáciles de identificar bajo la superficie del agua.

y cuando yo iba a decirle 'esta zona está descuidada' ella me sorprendió con un 'me encanta, me encantan estas flores salvajes, las hierbas que crecen fuera del orden impuesto por el hombre, son muy hermosas'.

y entonces yo callé, y tuve que reconocerlo. esas flores, que surgían de donde parecía que no había más que inmundicia, eran ciertamente bellas.