el gato

2004/11/26

aquél tipo volvía, con la mañana naciendo, calle arriba, suelo mojado y farolas encendidas contrastando con la claridad de la luz neblinosa, e iba pensando, pensando sobre su vida, si era lo que debía ser, lo que él había elegido o era, como realmente creía, simple y llanamente una puta mierda.

observó a un gato revolviendo en el cubo de basura, y llegó a la conclusión de que ser gato era aún peor: comiendo desperdicios, huyendo de los demás seres vivos, muriendo atropellado por los vehículos... no, ser gato no es nada fácil, y sin embargo ahí están, corriendo y saltando. y yo, planteándome una vida privilegiada. no, no tengo derecho.

el gato que revolvía la basura vio al hombre y tensó los músculos, presto para huir. cuando el tipo pasó de largo, se dedicó a lo suyo. pensó en lo complicado que es ser hombre, con esas telas cubriéndoles el cuerpo, ese andar inestable y esa cantidad de conflictos que parecen tener siempre, que no se sabe muy bien qué buscan. yo sí: estos desperdicios de pescado tienen que estar buenísimos. y, no creas, esas sobras de estofado también tienen buena pinta. menudo banquete tenemos hoy. larga vida a los gatos.

fresa y nata

2004/11/24

cuando el niño preguntó, '¿puedo entrar?', el portero le dijo 'no, aún no tienes edad, éste es un sitio donde los mayores vienen a divertirse'. y el niño le contestó '¿y yo no puedo divertirme?'. 'sí, claro', respondió el portero, 'pero los niños os divertís de otro modo, aquí los mayores hacen cosas que los niños no podéis hacer porque aún sois pequeños'.

el niño se dio media vuelta, satisfecho. porque él se divertía como niño, y años después lo haría como los mayores. pero los que estaban dentro de la discoteca ya no tenían más que una opción. se sintió grande, se compró un helado y se marchó al parque. se acostó pronto y, a la mañana siguiente, seguía siendo un niño, pero ahora ya no tenía tanta prisa en crecer.

lo único que la tienda de los helados estaba a punto de cerrar porque el verano acababa. pero aún le quedaban unos años de fresa y nata. de moratones, y de heridas que se curan en dos días.