hace veinte años, bajo la alargada sombra del disintegration de the cure, con un teclado yamaha dsr 1000, una guitarra de 15.000 pesetas, un ampli guarrero del mismo precio y un radiocassette con micro grabé lo que podría ser considerado mi primera maqueta, con la inestimable ayuda de mi hermana y la ignorancia de mis padres que esa tarde estaban fuera. en directo, sin producción y grabado del aire, con un montón de ruido, es una grabación penosa, seis temas irregulares y demasiado largos y un sonido más que deficiente. pero tras veinte años sigo sintiéndome orgulloso de ella. creo que fui capaz de hacer algo bueno, sin recursos, sin conocimiento y sin intereses ajenos.
después grabé otras nueve maquetas más, que oscilaron entre una de sólo dos canciones (eso sí, una de ellas de injustificados diez minutos y la otra de siete) y varias con dieciséis temas. sonidos diferentes, métodos distintos de grabación, estilos variables. reconozco que no eran lo que me hubiera gustado hacer, pues eran demasiado pop para un tipo que venía de los tiempos de la triple c (the cure, the chameleons, the church) pero mi voz, demasiado coartada por sus propias limitaciones e influída por la dificultad de hacer sonar bien el castellano, no daba para más. aún así y todo, las suelo escuchar de vez en cuando y, como con la primera maqueta, me siento orgulloso de haber sido capaz de hacer todo eso. porque creo que en líneas generales hay buen material, y ahora que he madurado un poco más sobre determinadas cosas me doy cuenta de que lo he infravalorado siempre.
cuando aprendes a tocar la guitarra y a cantar, componiendo tus primeros temas, y tu familia te ignora y cierra las puertas, cuando tu mejor amigo te excluye de su grupo sin haberse planteado siquiera invitarte, cuando los amigos con los que tocas nunca valoran lo suficiente lo que haces en solitario, en fin, cuando eres alguien que pasa muchos años pensando que es el único que cree que estás haciendo algo bueno, desconfías de que nadie crea en ti, y muestras en cuentagotas todo lo que haces. ninguna de estas maquetas es pública, de la que más hice una tirada de cinco copias para mis mejores amigos, y por ninguna recibí ni elogios ni halagos, ni siquiera críticas, creo recordar.
ha pasado mucho desde entonces. he estado en varios grupos, algunos con mucho éxito entre los cercanos. mi autoestima ha mejorado bastante, aun conociendo mis límites. no soy thom yorke, como no era robert smith. sigo buscando mi lugar. he hecho temas que nunca he grabado decentemente, muchos más de los que he grabado. sigo reconociendo que me gusta más mi voz en inglés. pero no me he rendido, o eso creo.
el cuerpo me pide hacer una grabación buena de algunos de esos temas para celebrar estos veinte años. también para celebrar los veinticinco de mi primera canción. pero me conozco. procrastinaré, lo iré dejando, y pronto será el 2010 y yo volveré a ser el mismo tipo que se cree acabado que siempre he sido. la música no lo puede todo. pero menos mal que está ahí.
"cuando me duelen las manos y aún así vuelvo a tocar". esta frase, de un tema improvisado, me describe. quizás porque prefiero que me duelan las manos a que me duela el corazón.
a por otros veinte. no sé vivir sin ello.
(actualización)
aclaración (necesaria): el párrafo que comienza con 'cuando aprendes a tocar la guitarra...' se refiere a esa primera época, más o menos desde el 84 hasta el 95, año en el que, sorprendentemente para mí, descubrí que había gente a la que le gustaba que cantase en un escenario las canciones que hicimos con el grupo que tenía entonces. y a partir de ahí mi percepción de las cosas empezó a cambiar.
desde entonces sí que me he encontrado gente que me ha apoyado, y he oído hasta elogios, y a veces los repito en voz alta a algunas personas porque, francamente, sigo sin creérmelos del todo.